Un estudio sugiere que el sistema inmunológico puede desempeñar un papel importante en el Parkinson

Un estudio llevado a cabo por expertos del Instituto Nacional de Trastornos Neurológicos y Accidentes Cerebrovasculares (NINDS), y publicado en la revista ‘Nature’, ha puesto de manifiesto que las células T, encargadas de ayudar al sistema inmunológico a reconocer las células sanas frente a las malas, pueden desempeñar un papel importante en la aparición del Parkinson.
De esta forma, los investigadores observaron que las células T de las personas con Parkinson respondieron a la presencia de alfa-sinucleína en un grado mucho mayor que los del grupo de control. Además, identificaron cuatro variaciones genéticas que se asociaron con la reactividad de las células T a la alfa-sinucleína.

De hecho, más de la mitad de las personas con Parkinson llevaron al menos una de esas variantes, en comparación con el 20 por ciento de los controles. “Estos hallazgos exponen un biomarcador potencial para esta enfermedad que puede algún día ayudar en su diagnóstico o ser utilizado para evaluar la eficacia de los tratamientos están funcionando”, han comentado los autores.

No obstante, se necesitan más investigaciones para aprender acerca de las interacciones entre las células inmunitarias y la alfa-sinucleína. Si bien, una mejor comprensión de esas interacciones puede conducir a información sobre la progresión de la enfermedad, así como posibles conexiones a otros trastornos neurodegenerativos.

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Identifican 16 marcadores genéticos que podrían estar implicados en la disminución de la longevidad

Identifican 16 marcadores genéticos que podrían estar implicados en la disminución de la longevidad

Investigadores del Instituto de Medicina Social y Preventiva (CHUV) de Suiza, liderados por el profesor Zoltan Kutalik, han identificado 16 marcadores genéticos que podrían estar implicados en la disminución de la longevidad de las personas.

Y es que, mientras que el ambiente en el que se vive, incluyendo nuestro estatus socioeconómico o la dieta, son los principales responsables de la cantidad de años vividos, alrededor del 20 o 30 por ciento de la variación en la vida se debe al genoma.

Por tanto, a juicio de los investigadores, los cambios en determinados lugares de la secuencia de ADN, como los polimorfismos de un solo nucleótido (SNP), podrían retener algunas de las claves de la longevidad. Hasta ahora sólo se habían encontrado dos impactos en el genoma, pero en la nueva investigación se han hallado, tras analizar los datos de 116.279 personas y analizar 2,3 millones de SNPs humanos, se han encontrado 16 SNP.

“En nuestro enfoque, hemos priorizado los cambios en el ADN que se sabe que están vinculados a las enfermedades relacionadas con la edad con el fin de escanear el genoma de manera más eficiente. Este es el conjunto más grande de marcadores genéticos asociados con la vida nunca descubiertos”, han señalado los expertos.

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