Los grandes desafíos de Internet según uno de sus ‘padres’

Vinton G. Cerf es una de las personas clave que, junto con Leonard Kleinrock y Tim Berners Lee, hicieron posible que usted esté navegando ahora mismo por la web. En concreto, Cerf es uno de los creadores del protocolo TCP/IP, encargado de establecer conexiones entre redes y ordenadores y realizar transferencias de datos. Además de esto, Cerf fue Premio Turing en 2004 y Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica en 2002, galardones que compartió con otros ‘padres’ de la web.

Este experto en computación, que además es vicepresidente y director de Evangelización de Internet de Google, ha estado en la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Telecomunicaciones de la Universidad Politécnica de Madrid con motivo de su 50 aniversario y ha destacado que Internet ofrece a la humanidad un don muy importante: el acceso a la información y al conocimiento. “Internet cambiará el concepto de educación”, profetizó. “Tenemos una gran oportunidad para acceder a cualquier información en cualquier lugar y hay que aprovecharse de ella para crear negocios en el mercado más grande del mundo, que es Internet”.

En esta línea, Cerf animó a las universidades a ayudar a los jóvenes a emprender de una forma “global e inteligente” y a que la sociedad se olvide de conceptos como el mercado europeo, el mercado americano o el mercado asiático y empezar a pensar de forma universal. “La competencia que se creará en la web será buena, porque hará trabajar duro a los emprendedores y hará que el progreso se acelere“, sentenció.

Sin embargo, el propio Cerf ha reconocido que a Internet le queda mucho trabajo por delante, ya que todavía “hay muchos problemas de diseño no resueltos que son de vital importancia“.

El IPV6 no llega

Las direcciones de la versión IPV4, que en un inicio fue creada por un pequeño equipo que no esperaba la gran expansión de Internet, ya se han agotado en más de medio mundo y, sin embargo, la adopción de la nueva versión IPV6 apenas llega al 7%, según una estadística de Google. “Está claro que Internet necesita un mayor número de direcciones IP, y el nuevo protocolo podrá gestionar concretamente 340 sextillones, un número bastante grande como para proporcionar a todos los habitantes de la Tierra su propia lista de miles de millones de direcciones IP. En otras palabras, este número es lo bastante grande como para ofrecer a Internet un espacio infinito para crecer a partir de hoy hasta el futuro previsible“, explicó. Pero para poder llegar a conseguir este objetivo, primero hay que implantarlo en todo el mundo.

La evolución del Internet de las cosas

Lo más probable es que en su casa haya más de un aparato electrónico. Quizá una televisión (a veces más de una), una lavadora, un robot de cocina, un iPod, un teléfono, un smartphone, un ordenador, un tablet… y la lista podría continuar . La pregunta que se plantea Cerf es: ¿por qué utilizamos distintos aparatos para encender todos esos dispositivos y además leernos las instrucciones de cada uno?. “Deberían existir estándares que permitieran a todos los usuarios interactuar con los distintos dispositivos a través de uno solo”, explica.

Así, si el Internet de las cosas sigue evolucionando, es probable que en nuestros hogares podamos utilizar nuestro propio teléfono móvil para controlar cada esquina de nuestra casa: aparatos electrónicos, persianas, luz, temperatura y, probablemente, muchas otras cosas que todavía escapan a nuestra imaginación.

El futuro de la herencia digital

“¿Qué haría Windows 3000 con el software que hemos creado en este siglo?” Se preguntó Cerf. Y es que mantener la herencia digital para poder leerla con la tecnología del futuro es una incógnita que preocupa mucho a los expertos en la materia. “Necesitamos encontrar la manera de preservar nuestro software para que en el futuro se puedan crear emuladores que interpreten correctamente los archivos viejos“. Así, explicó que dentro de 200 años tendremos muchísima información que traducir, como twitts, blogs, emails, fotografías, vídeos, etc.

Desprotegidos ante el cibercrimen

Internet está abierto a todo el mundo, y en el mundo hay toda clase de personas. Unas que utilizan la web para hacer cosas buenas, y otras que utilizan sus recursos para cometer crímenes. “Siento decirlo pero es así, es la condición humana“, dijo Cerf.

Se trata de lo que Leonard Kleinrock bautizó como “el lado oscuro de Internet“, algo para lo que el proyecto inicial no estaba preparado, ya que estaba ideado para la investigación y no para el público. Su evolución, sin embargo, lo elevó a nivel planetario. “Tenemos que buscar el mejor equilibrio entre disfrutar de todo lo que nos ofrece Internet, al tiempo que tenemos nuestros datos seguros y protegidos”, explicó. Así, la web se enfrentará al reto de crear nuevos y mejores certificados de seguridad, con mayores garantías de autenticación del usuario, que sólo podrá acceder a la red si es realmente quien dice ser, para así evitar fallos o la entrada de cualquier clase de virus.

Además, Cerf ha alentado a crear un organismo que se encargue únicamente del cibercrimen. “Si su casa está en llamas usted no llamaría a la policía, llamaría a los bomberos. Entonces, ¿por qué se encarga la policía de los problemas de Internet?“. Así, ha planteado crear un sistema de acción instantánea contra ciberataques para frenar la amenaza de forma urgente y después, ya se buscará a los responsables. Para ello, Cerf ha llamado a la cooperación internacional, ya que el cibercrimen no tiene fronteras.