El dinosaurio ‘murcielago’


Reconstrucción de Yi qi. XING XU Y COAUTORES-NATURE.

¡El escenario de los dinosaurios impactantes está cada vez más concurrido! Apenas digerida la novedad de Chilesaurus, la misma revista científica (Nature) nos propone un cambio de continente para la presentación de otro sorprendente terópodo. Aparte de su significado evolutivo o de su comportamiento con relación al vuelo, su propio nombre ya lo hace especial. El equipo liderado por el paleontólogo chino Xing Xu (“la persona en cuyas manos caen los ejemplares más maravillosos del planeta”, en palabras de un apreciado colega) ha denominado al nuevo animalillo “ala extraña”. Pero, en realidad, su nombre científico se fundamenta en el mandarín, así que Xing Xu acaba de conseguir un récord mundial difícil de superar: el dinosaurio cuya denominación tiene el menor número de letras conocido, solo cuatro. Como el nombre de una especie está compuesto por dos palabras, la primera de las cuales corresponde al género, esta marca se antoja casi imposible de mejorar, pues no parece viable que alguna de las palabras que identifiquen a una nueva especie esté compuesta por una sola letra.

Yi qi, como es natural, no sorprende únicamente por su formidable nombre. Sin embargo, empezando por lo más básico, lo que ya no llama tanto la atención es que un terópodo con un papel estelar en la conquista del medio aéreo provenga de China. Este fósil, del Jurásico Superior, lo hace de Mutoudeng, Provincia de Hebei, y menos aún se nos antojará inusual, a estas alturas, que se trate de un ejemplar primorosamente conservado. Ni tampoco que tenga plumas.

Yi qi. / Xu y coautores-Nature.

¿Quién fue Yi y por qué resulta desconcertante su anatomía? El nuevo dinosaurio es un escansoriopterígido (nunca pensé que fuera mucho más difícil pronunciar una palabra castellana que otra en mandarín) y, de momento, solo se conoce un individuo, que era adulto, si bien bastante pequeño pues su masa corporal se ha estimado en 380 g. Aparte de los rasgos propios de los escansoriopterígidos, Yi presenta una anómala estructura ósea (tal vez formada por cartílago calcificado), con forma de una larga varilla, que está asociada a la articulación de la muñeca. Esta característica resulta única y no tiene equivalente en ningún tipo de dinosaurio -sea terópodo o no- pero se encuentran estructuras similares en algunos vertebrados voladores y planeadores, como las ardillas voladoras.

Por si esta pista fuera insuficiente, el animal tiene dos tipos de elementos sospechosos de haber servido para surcar los aires: plumas y un delicado tejido membranoso. Muchos fósiles de dinosaurios terópodos no avianos ya nos han habituado a la presencia de plumas; las de Yi son filamentosas y se sitúan tanto en las extremidades anteriores como en las posteriores. Pero lo que no se conocía hasta el momento era la presencia de tejidos blandos entre los dedos de las manos de un dinosaurio, que en Yi se anclan también en su peculiar varita adicional.

Plumas del cuello (a), en el húmero (b) y a lo largo del húmero y de la ulna (c); plumas aisladas que convergen en la base (d); tejido blando y plano con plumas asociadas en la extremidad anterior (e); detalle de la imagen mostrada en e (f); falanges distales del dedo más largo de la mano (g). / Xu y coautores-Nature.

Así que Yi no tenía grandes plumas de las apropiadas para el vuelo, como las de algunos de sus primos cercanos, sino membranas intercaladas que enlazaban sus largos dedos y las varillas adicionales. De hecho, el cuarto dedo de Yi es muy largo para ser un terópodo pero recuerda a los dedos más largos de los murciélagos y de los pterosaurios. Blanco y en botella, pues no se conocen otras funciones para este tipo de estructuras que no sean el vuelo o el planeo.

Desafortunadamente, a pesar de que el fósil está muy bien conservado, el esqueleto no está completo, por lo que los investigadores todavía no han podido reconstruir con total fiabilidad la configuración de las “alas extrañas” de Yi. Sin embargo, han propuesto diversos modelos posibles, el más certero de los cuales, sin duda, podrá precisarse en el futuro gracias al espectacular registro fósil de China.

Las posibles configuraciones aerodinámicas de Yi, reconstruidas como si fuera un murciélago (a), como un manirraptor (b) o como una rana (c), comparadas con las de un murciélago (d), una paloma (e), un pterosaurio (f) y una ardilla voladora gigante japonesa (g). En color amarillo se destaca la peculiar varilla de Yi. / Xu y coautores-Nature.