Florida prohíbe hablar de ‘cambio climático’ o ‘calentamiento global’

«Ojos que no ven, corazón que no siente». En Estados Unidos, el refranero dice «fuera de la vista, fuera del pensamiento» («out of sight, out of mind»).

Bajo tan solvente principio científico, el gobernador de Florida, el republicano Rick Scott, ha prohibido al Departamento de Protección del Medio Ambiente de ese estado usar una serie de expresiones como «calentamiento global», «cambio climático» o «subida del nivel del mar». Con la nueva orden el estado de Florida queda a salvo de huracanes, sequías e inundaciones, lo que es especialmente importante en un territorio que tiene 1.900 kilómetros de costa y 11.600 kilómetros cuadrados de bahías y estuarios y en el que tres cuartas partes de la población viven en regiones costeras.

La política de Scott no es oficial. El gobernador ha desmentido la información, desvelada por la organización sin ánimo de lucro Centro para el Periodismo de Investigación de Florida. «No es cierto», ha declarado Scott. Lo mismo han hecho los portavoces del Departamento de Protección del Medio Ambiente.

Sin embargo, los hechos parecen demostrar que la investigación periodística es veraz. Por ejemplo, el informe anual de ese organismo sobre la protección de las zonas costeras ha pasado de incluir 15 veces las palabras «cambio climático» en 2010 -el año precio a la llegada al cargo de Scott- a una en 2014. De hecho, en 2010, cambio climático era incluso el título de uno de los capítulos del informe. El diario británico The Guardian ha tratado sin éxito de lograr que el Departamento le provea material reciente con esas dos palabras.

Según el FCIR, la eliminación de esos términos no es una política explicita y, por tanto, puesta por escrito, sino que ha sido llevada a cabo por medio de órdenes verbales enviadas por los máximos responsables del Departamento. Varios ex altos cargos de ese organismo han declarado al diario Miami Herald que las normas fueron comunicadas en reuniones.

La política de Scott parece consistente con la del Partido Republicano. En total, 49 de los 54 senadores de ese partido han votado en contra de una resolución que afirma que el clima está cambiando por efecto del ser humano.