Primer corazón artificial implantado en Francia, esperanza para enfermos

  • Fotografía tomada el 21 de diciembre de 2013 en el hospital Georges-Pompidou, en París, que muestra un corazón artificial producido por la compañía Carmat

    AFP/AFP – Fotografía tomada el 21 de diciembre de 2013 en el hospital Georges-Pompidou, en París, que muestra un corazón artificial producido por la compañíaTras la exitosa implantación en un hospital de París de un corazón artificial autónomo -una primicia mundial- otras operaciones similares están previstas en las próximas semanas, generando esperanza para miles de pacientes enfermos del corazón.

El paciente, un hombre de 75 años, quien fue operado el miércoles por un equipo de 16 personas, “progresa y se recupera”, indicó el profesor Christian Latremouille, quien realizó la operación en el hospital Georges-Pompidou, bajo la dirección del profesor Alain Carpentier.

“Estaba en una situación terminal”, sin otra alternativa, explicó este sábado Latremouille en una rueda de prensa.

“La intervención se llevó a cabo en buenas condiciones (…) No hubo complicaciones ligadas al carácter novedoso de la implantación, estábamos en las condiciones habituales” de un trasplante cardiaco clásico”, añadió.

“El paciente aún no camina, pero vamos a tratar de sentarlo, y luego ponerlo de pie rápidamente. El objetivo es que tenga una vida normal”, provisto no obstante de un cinturón de baterías para hacer funcionar la prótesis, explicó.

Alain Carpentier, quien ha luchado durante 25 años para hacer nacer ese corazón artificial, describió su emoción cuando vio que comenzaba a funcionar.

El paciente, de su lado, dijo “gracias”, y hasta bromeó con el equipo de médicos.

El presidente francés François Hollande felicitó al profesor Carpentier y a todo su equipo.

“Francia puede estar orgullosa de esta acción excepcional al servicio del progreso humano”, escribió el mandatario.

“Bravo por los franceses que han implantado un corazón artificial a un paciente. Gracias por la esperanza y las perspectivas que esta hazaña permite abrir”, escribió el primer ministro francés, Jean-Marc Ayrault en un tweet.

“Se está seleccionando a ciertos enfermos, y es probable que en las próximas semanas se hagan otras implantaciones” en hospitales de París, en sus alrededores o en Nantes (oeste) declaró el sábado a la radio Europe 1 el Dr Philippe Pouletty, cofundador de Carmat, la sociedad que concibió el corazón artificial.

“También es posible que se hagan implantaciones en Polonia”, dijo. Cuatro hospitales en Bélgica, Polonia, Eslovenia y Arabia Saudita están habilitados para la operación.

El profesor Jean-Noël Fabiani, jefe del servicio de cirujía cardiovascular del hospital Georges-Pompidou, donde se efectuó la operación, también dijo que el paciente “está muy bien”.

Los médicos esperan otorgarle al enfermo un mínimo de cinco años de esperanza de vida.

Desde hace diez años, son implantados corazones artificiales en el mundo, pero se trataba de máquinas temporales, colocadas a la espera de un trasplante.

Con el corazón Carmat, “el objetivo es obtener una vida normal con un corazón artificial. No es una vida totalmente normal, ya que hay algunas obligaciones, como las generadas por la indispensable alimentación eléctrica para hacer funcionar semejante máquina”, comentó el Dr Fabiani.

Un corazón de 220.000 dólares

Este corazón está destinado a los enfermos en situación cardíaca terminal, y demasiado mayores como para esperar un trasplante. Un colosal mercado se abre para Carmat: unos 100.000 enfermos en Europa y Estados Unidos no pueden recibir un trasplante, por falta de injertos.

Pero no todo el mundo podrá beneficiarse de este corazón artificial. El aparato, de 900 gramos, es más pesado que un corazón humano (300 g), y solamente puede ser implantado en personas corpulentas: es compatible con el 70% de los tórax de los hombres, y 25% de los de las mujeres.

Otro obstáculo es el precio. Este corazón high-tech cuesta unos 160.000 euros (USD 220.000), tanto como un trasplante y sus consiguientes gastos de operación. Solamente los más ricos podrán permitírselo, salvo si la Seguridad Social lo asumiera.

La empresa, fundada por el cirujano Alain Carpentier,de 80 años, conocido mundialmente por haber inventado las válvulas cardíacas Carpentier-Edwards, quiere paliar la falta de trasplantes que sufren decenas de miles de personas con insuficiencia cardíaca avanzada.

Su gran ambición fue siempre crear un corazón artificial similar al corazón humano. A fines de los años 80 conoció a Jean-Luc Lagardère, presidente de Matra, que sería el futuro grupo de aeronáutica y defensa europeo EADS, quien decidió ayudarlo con sus ingenieros a crear un corazón artificial.

Así empezaron 20 años de investigación. Tras la muerte de Jean-Luc Lagardère en 2003, EADS siguió apoyando a Carpentier y en 2008 creó Carmat –contracción de Carpentier y de Matra–, donde destinó a los ingenieros que trabajaban el en corazón artificial.

Sostenida por nuevos inversores y 33 millones de euros de ayudas públicas, la sociedad –que luego cotizaría en bolsa– empezó a acercarse al deseado objetivo, tras haber gastado cerca de 100 millones de euros. Desde hace tres años se habían hecho múltiples pruebas en animales, en particular en terneros. Finalmente, Alain Carpentier vio el miércoles –día de la operación– coronados 25 años de esfuerzo.