Japón y Alemania confían en el carbón

A falta de gas y nucleares, carbón. No se suele airear mucho porque se supone que el carbón es anticuado y “sucio” (y los japoneses  modernos y muy limpios) pero resulta que Japón es el mayor importador de carbón del mundo.

Ese puesto de liderazgo importador, que mantiene desde hace muchos años, lo iba a perder por el incremento de las importaciones chinas, pero tras el accidente de Fukushima y el cierre de las nucleares, la producción y las importaciones han vuelto a dispararse. Tepco, la compañía de electricidad japonesa, ha doblado el uso del carbón en el último año.

El gas licuado, que importan todavía en grandes cantidades, está además a un precio tres o cuatro veces superior al que se paga el gas en Estados Unidos. Para las centrales térmicas de electricidad, el carbón de importación es mucho más barato. Además, Japón se salió definitivamente hace un año del absurdo Protocolo de Kioto y ya no tiene que  pagar cuotas de CO2, con las que lo único que se ha pretendido es encarecer el carbón y dar gusto a las paranoias ecologistas.

Las nuevas centrales térmicas de carbón de Japón son muy limpias (siempre que no se crea uno el topicazo de que el CO2 es “sucio” o malo). Nuevas centrales con muchos megavatios de potencia se están poniendo en marcha, sin propaganda alguna.

En Alemania ocurre algo parecido, con la diferencia que en Alemania ha crecido la producción propia de lignito y se han abierto en estos años recientes, a la chita callando, nuevas minas a cielo abierto y nuevas grandes centrales térmicas que utilizan ese combustible autóctono, gran emisor de CO2. Alemania es actualmente y desde hace tiempo el mayor productor mundial de lignito, un 17 % del total global, y lo utiliza masivamente en la producción de electricidad.

¿ Y las renovables ?  Hoy por hoy, en Japón, Alemania y Cochinchina, siguen siendo un capricho y una ruina.

Tepco doubles consumption of coal