El carbón es más seguro


Fríos del este sobre Europa. Apetece carbón, pero la política contra el CO2 ha favorecido en los últimos años la construcción de centrales térmicas de gas.

Emitir una tonelada de CO2 cuesta hoy unos 15 euros a los que firmaron el Protocolo de Kyoto sin detenerse a saber lo que firmaban. Como en la producción de un kWh de electricidad producido con carbón se emite el doble de CO2 que si se produce con gas, los políticos, vigilados por los talibanes del cambio climático, vienen favoreciendo a este último.

Pero hay por el mundo mucho más carbón que gas. Las reservas conocidas superan un siglo. Y están mejor repartidas, por lo que el abastecimiento es mucho más seguro.

Estos días la prensa deja caer la idea de que los cortes de gas ruso, por su negativa a suministrar a Ucrania, que lo roba, no son más que ganas de chulear a Europa, como si el gas en Rusia sobrara. No es así. La producción de gas en Rusia en 2007 fue menor que en 2006 y equivalente a la de 1991. Y en Rusia también pasan frío. Pongo una gráfica sobre la producción de gas en Rusia, diferenciando la cantidad que consumen ellos mismos y la cantidad que exportan. No andan muy sobrados. De lo que andan bastante mejor es precisamente de carbón.

España, con una larga costa, unos buenos buques y unas tradicionales y buenas instalaciones portuarias debería en el futuro hacer que el carbón, y no el gas, fuese su principal fuente de electricidad. Sin embargo, los precios impuestos a las emisiones de CO2 han llevado a las compañías a optar por otra fuente más cara e insegura.

Eso creo, aunque seguro que para algunas empresas, con la complicidad de los gobiernos, la opción de abandonar el carbón y jugar en compraventas de CO2 y subvención de renovables es también un buen negocio, que quizás compensa.