co2 Sunday, October 12, 2008 Agujero de ozono, temporada 2008

Hace más de veinte años, en 1987, se firmó el Protocolo de Montreal con el objetivo de rellenar el agujero de ozono de la Antártida, que, según la teoría oficial, se había formado debido a los CFC’s usados como refrigerantes. Se prohibieron los CFC’s. Pero el “agujero de ozono” sigue formándose hoy igual que antes.

Por agujero de ozono se entiende la zona en donde temporalmente, de septiembre a diciembre, el espesor de ozono sobre la Antártida se reduce y queda por debajo de las 220 unidades Dobson (100 unidades Dobson equivalen a 1 mm de espesor de ozono). Lo expliqué de forma más detallada el año pasado (Agujero de ozono, temporada 2007). La media anual de ozono sobre la Antártida es mayor que sobre la zona tropical.

La reducción que ocurre entre septiembre y diciembre responde a complicadas causas de orden físico (movimientos atmósfericos con transporte de ozono) y de orden químico (reacciones fotoquímicas de creación y destrucción de ozono). El nefasto simplismo ecologista redujo toda la “culpabilidad” a los CFC’s , como ahora se reduce toda la “culpabilidad” del cambio climático al CO2.
El tema del ozono es un tema sobre el que los medios prefieren pasar de puntilllas, debido a que el propio IPCC reconoce que una supuesta disminución del ozono estratosférico contribuiría al enfriamiento de la troposfera o, por lo menos, a la amortiguación del temido calentamiento. En fin, lo contrario de lo que durante décadas han estado escribiendo, retransmitiendo y hasta televisando. Es cierto que un aumento del CO2, precisamente porque enfría la baja estratosfera puede contribuir a reforzar el aislamiento del aire encerrado en el vórtice polar y contribuir a una mayor reducción de ozono. Pero en este caso, no sería el cloro de los CFC’s el principal “culpable”, lo cual tampoco concuerda con lo que se firmó en Montreal y nos repitieron hasta la saciedad.